Con la sobre-abundancia de dispositivos y
aplicaciones actualmente la comunicación se ha reconfigurado a espacios
virtuales y muchas veces los contenidos son triviales, el exceso de información
genera estrés, procrastinación de nuestras actividades productivas hacia el
ocio, comentando simplezas en estos espacios, relacionándonos con amistades de
mala manera, un tiempo mal empleado, donde los modos de construir el lenguaje e
información muchas veces se pierde, causando desinformación. La disyuntiva se
dirige entre la mayor cantidad de información (que debería ser mejor al
compartir) y la gran cantidad de malos contenidos que se generan.
Fuente: Imagen extraída de Globe and Mail App. Hands osf the people with
social media icons (VOLODYMYR GRINKO/Getty Images/iStockphoto)
Albin Toffler, en su libro de 1970, El Shock del
Futuro, se refiere a information overload o sobrecarga informativa como la
situación de poseer una gran cantidad de información para analizar y no poder
tomar una decisión, más tarde Alfons Cornella en 1996 introduce el término
infoxicación, describiéndolo como la sobrecarga informativa que no se sabe
administrar y por ende, genera angustia.
Así, el problema de la infoxicación no solo tiene que ver
con localizar la información necesaria para el desarrollo de nuestras actividades,
sino que también puede ser una patología que genera ansiedad por obtener
información constante, además podría ocasionar problemas de salud como menciona Beneyto, R (2013) la infoxicación
causa fatiga informativa, los síntomas son: búsqueda constante de información,
incapacidad para la toma de decisiones, poca concentración, ansiedad, estrés y
derivados. Si bien es cierto la desinformación no solo proviene de la
sobreabundancia de información, sino de la capacidad para concentrarse, de ser
críticos y analíticos, esta cantidad de información nos vuelve incapaces para
tomar lo relevante.
Pero hay usuarios de la red más diestros que saben cómo
disponer de información relevante, Ensinck, G. (2010), menciona algunas
alternativas, por ejemplo: suscribirse a canales de RSS para obtener temas de
interés sin necesidad de visitar los sitios web, mantener una lista de
prioridades diarias, redactar los e-mails de forma escueta, no utilizar
dispositivos para comunicarse con otras personas o visitar sitios durante las
reuniones y otros.
Cornella Alfons (2000) da bases muy claras de cómo
gestionar la información, en su artículo Cómo sobrevivir a la infoxicación:
La realidad es que en este universo de exceso de
información tendríamos que tener muy claro cuál es nuestra información crítica.
Aquello de lo que no puedo no estar informado. Una vez sabes esto, sabes cuáles
son tus temas; tendríamos que saber buscar, y no sabemos buscar. (p. 2)
Referencias
Alfons, C. (2000). Cómo sobrevivir a la infoxicación.
Recuperado de www.infonomia.com/img/pdf/sobrevivir_infoxicacion.pdf
Ensinck, G. (Agosto 2010). Infoxicación. Lanacion.com
Revista. Recuperado de http://www.lanacion.com.ar/1290099-infoxicacion
Beneyto, R. (2013). ¿Qué riesgos ocasiona a la salud la
infoxicación? Recuperado de
http://documania20.wordpress.com/2013/09/23/que-riesgos-ocasiona-a-la-salud-la-infoxicacion/
Miriada X. (s.f.). Infoxicación – Sobrecarga informativa.
Miriada X. (s.f.). Infoxicación – Sobrecarga informativa.


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